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lunes, 1 de enero de 2018

Estudiar para trabajar

Un anuncio publicitario proliferó hace unas semanas, era del Tecnológico Universitario del Valle de Chalco, y decía exactamente: “Elige una carrera que te dé empleo”. La publicidad de universidades privadas por lo general le tira al nicho de estudiantes que no fueron aceptados en alguna universidad pública, pero este anuncio tiene algo más. No sólo apela a que los rechazados pongan atención a las carreras que ofrece el Tecnológico, sino que también expone una estrategia empresarial de la educación privada, desde, siendo justos, poco más de medio siglo: el abandono de la vocación.

martes, 21 de noviembre de 2017

Fanáticos del fútbol. Lealtad a la bandera I

No recuerdo cuando ocurrió esto que platico, pero es muy sencillo toparse con la misma situación. Van dos en el metro, están hablando de fútbol, generalidades: un balance de los resultados de la jornada pasada. Tú, escuchando esa plática como un auténtico outsider, no sabes bien cuando terminan defendiendo a su equipo de fútbol preferido. Al parecer la brecha es muy delgada. Una amistad de años se transforma en una acérrima rivalidad cuando empieza el debate sobre qué equipo ganará el próximo sábado. Uno de los tipos le va al América, el otro al Pumas. América y Pumas se enfrentan el próximo sábado. Es entonces cuando entran en una pelea de palabras, una pelea histriónica, fingida a más no poder, pero ¿por qué?

Esto, por supuesto, está estrechamente relacionado con la idolatría, causa de muchos de los males en el pasado, en la actualidad y, sin duda, lo será en el futuro. Se puede tener un ídolo que tiene forma de piernón, o de una institución, como en este caso el equipo de fútbol. Alguna vez fui aficionado del Cruz Azul, pero las grandes contradicciones me hicieron alejarme de cualquier tipo de idolatría deportiva: comprar playeras, posters, banderines, ir a partidos, defender las derrotas y victorias del equipo, además de estar al pendiente de todo lo que pasa en la liga mexicana.

El punto es que un aficionado a un equipo de fútbol guarda cierta lealtad por éste, ignorando toda lógica. Y con esto no me refiero al dicho que lanzan muchos anti-fútbol, eso de “los hombres son infieles a sus parejas, pero fieles a su equipo de fútbol”, frase por de más tendenciosa, y en algunos puntos represiva de la naturaleza humana. La lógica que es ignorada, desde esta perspectiva, es la de la composición de ese equipo de fútbol.

jueves, 28 de septiembre de 2017

LO QUE NO SE VE: ¿Por qué nos gusta chismear en Facebook?


Hace tiempo hice progresos interesantes en el gimnasio. Me daba pena platicar sobre esto, así que mantuve el asunto en secreto. Yo comía bien, dormía a mis horas e iba al gimnasio, y los únicos que sabían eran mi papá y mi hermano. Créeme, no lo vi venir: un día me fui a la facultad con una playera de papi, un poco más ajustada que lo que uso regularmente. Las reacciones fueron diversas. Casi todas eran opiniones de lo bien que me veía, algo que, debo aceptar, es nuevo para mí. «¿Qué te hiciste?», «¿qué te pasó?», eran algunas de las expresiones que escuché ese día. Sin embargo yo sentía que la estética de mi cuerpo era normal, pues me veo diario en el espejo. Mis compañeros no pudieron ver la transformación: no se los comuniqué, ni siquiera subí alguna foto a mi Facebook… nada. De todos los comentarios hay uno que resalta, el de mi amiga Claudia Chamorro (que seguro leerá esto). Ella no podía creerlo, pues tenemos buena comunicación y no le había mencionado ni un progreso con el ejercicio; sólo le dije que iba al gimnasio y ya. «Pero… te metiste algo, ¿verdad?», me dijo. Fue gracioso.

La comunicación también establece un parámetro en el transcurso de algún cambio. Cuando le informas a alguien de tus progresos en el gimnasio entonces la sorpresa al momento de verse después de algún tiempo va a ser proporcional: la otra persona ya tiene conocimiento de lo que pasa, ya sea porque tú o alguien estuvo comunicando el cambio.

lunes, 13 de marzo de 2017

El poder en "El discreto encanto de la burguesía" de Luis Buñuel.

https://cartelescine.files.wordpress.com


El consumo, Luis Buñuel y Elías Canetti.


C
anetti da una introducción en su libro Masa y poder al tópico de la psicología del comer, de manera concisa en el capítulo “Asir e incorporar”. Nuestro ejercicio del poder, el actual, el que todos conocemos y ejecutamos, está basado en una herencia generacional, rasgo antiquísimo del ser humano: la cacería y la digestión.
La mano, herramienta que perfeccionamos gracias a la selección natural, con una concavidad cada vez más perfecta y con dedos más sensibles, es la antesala a la digestión, al consumo de la presa; se salta sobre el animal y se le toca, se le conoce, intensión muy diferente a la que se observa en el mundo animal. Ahora bien, la digestión es propiamente un proceso que empieza en la boca, los dientes apresan y después el estómago incorpora el alimento, como haciendo nuestros la fuerza y la rapidez del animal. Ese mismo proceso podemos entenderlo como el proceso del poder.
Tal vez Canetti no lo expresa de esta forma, pero Masa y poder es una biografía antropológica de la violencia, según mi interpretación, donde se separa a la masa del poder y se ven retratadas las características de las frustraciones.
En 1972 se estrenó la película Le charme discret de la bourgeoisie, El discreto encanto de la burguesía en su traducción al español, cuyo guión fue autoría del director, Luis Buñuel, junto con Jean-Claude Carrière. Ganó el Óscar a mejor película extranjera y le valió una nominación Óscar por mejor guión original.